La denuncia contra la concejal Oviedo y el sugestivo silencio corporativo


Lo que empezó como una denuncia mediática en redes sociales, se transformó en una presentación ante la Fiscalía de Estado (que fue recepcionada) en relación a la presunta retención de haberes de personal político del bloque de la concejal del Movimiento Popular Fueguino (MPF), Mariana Oviedo. La denunciante, que prestó servicios en calidad de asesora administrativa, presentó, además, como documentación respaldatoria de sus afirmaciones, mensajes en los que se especifica cuánto dinero se reunió, cuánto resta e incluso la preparación de los sobres con el efectivo recolectado. Sorprende que no haya habido ningún tipo de pedido de informes en el cuerpo deliberativo, que pareciera estar asumiendo una protección corporativa abroquelándose en torno a la edil mopofista al evitar pronunciarse sobre una cuestión que revista una gravedad institucional sorprendente. 



¿Qué actitud asumirá Oviedo en la banca que ocupa frente a, por ejemplo, el proyecto de Presupuesto 2021, del cual se dice que no sería aprobado dado que al intendente Walter Vuoto le conviene contar con un presupuesto reconducido para poder gastar de manera más discrecional los recursos del erario público? 


En la Carta Orgánica Municipal, en el artículo 250, se establecen las causales que pueden motivar un juicio político: violación a las prescripciones contenidas en la Carta Orgánica; comisión de delitos y de delitos comunes dolosos en el cumplimiento de las funciones; mal desempeño en las funciones; indignidad; falta de cumplimiento de los deberes a su cargo; y/o ausentismo notorio e injustificado. No sólo no ha sido objeto de ningún tipo de presentación: tampoco existe ningún tipo de requerimiento interno ante la concejal asumida en diciembre de 2019. 


Sorprendió, hace escasos días, la sororidad de Oviedo frente a un planteo de la secretaria de Hábitat, Lorena Henriques Sanches, en la discusión en comisión parlamentaria del proyecto de Presupuesto 2021. Sororidad que, curiosamente, no tuvo siquiera la edil oficialista, Laura Ávila. ¿Será señal de los nuevos tiempos que se viven en el Concejo Deliberante de Ushuaia? ¿O mera casualidad discursiva? 


No podemos evitar mencionar que, antes del escándalo al que asistimos estupefactos sin poder entender la falta de explicaciones, Oviedo era una concejal opositora. Incluso, fue una edil que votó (junto a su par, Ricardo Garramuño, quien optó por "olvidarse" de hablar en esta ocasión), en contra del pedido de endeudamiento presentado por el Ejecutivo municipal recientemente por más de cien millones de pesos. De repente, y "sin mediar" acontecimiento alguno, estaría empezando a mostrar un acercamiento a la gestión de Vuoto. 


Resulta clave el papel que juegue el intendente Vuoto en este asunto. No es casualidad que haya un asombroso mutis por el foro en gran parte de los medios de comunicación que, hasta el momento, evitaron informar la denuncia contra una concejal. Tampoco existen pronunciamientos en el ámbito del Concejo Deliberante  capitalino, tanto de los ediles oficiales como de aquellos que pertenecen a la oposición. 


¿Será Oviedo la nueva Gustavo Rodríguez, que fue "bancado" hasta que le pidieron la renuncia? ¿Cuánto más estará el Concejo Deliberante de Ushuaia esquivando a una concejal que fue denunciada por apropiarse de un porcentaje del sueldo de su personal, según dijera una militante de su sector? 





 

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