La postpandemia es ahora y nuestros dirigentes aún no definen prioridades


Por Natalia Jañez* Los datos que brindó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la UNICEF son alarmantes: el confinamiento no fue solución para evitar contagios. Es necesario encontrar una solución que sea equilibrada y que permita la reapertura de las actividades que atañen al sector privado. Somos el país con el confinamiento más largo del mundo, la provincia con más casos positivos de Covid-19, agravado por una tasa de desempleo creciente y en el marco de ciudades con poca planificación para hacer frente a problemas estructurales que ya padecemos y que esta crisis agravará.


El trabajo, la educación y la salud son pilares claves que deben ser abordados de manera integral y con perspectiva de género. Es necesario generar ingresos. Los comercios, los emprendedores, el sector empresarial e industrial puedan trabajar reactivando el circuito económico y productivos y de esta manera poder abonar los salarios que hoy quedan en su mayoría por debajo de la canasta básica familiar. 


El turismo, una de las industrias más grandes de nuestra provincia, recibe la peor parte en esta crisis, al sufrir las consecuencias de aeropuertos cerrados y un sector hotelero y gastronómico sumamente limitado. Los guías que cumplen funciones en centros recreativos invernales y aquellos que están vinculados con el sector cultural también son el eslabón más débil y que peor la está pasando al no poder trabajar ni siquiera en las mínimas condiciones. 


Las responsabilidades son compartidas, dado que el confinamiento le dio al Estado la posibilidad de diagramar cómo transcurrir este tiempo en condiciones que minimicen el impacto, pero si no escuchan a la sociedad y quienes gobiernan y legislan miran a otro lado, seremos ciudadanos privados de libertades y vulnerados en nuestros derechos, precarizados y empobrecidos. 


La educación es pilar fundamental en esta crisis. No se puede seguir sin clases: deben generarse los mecanimos que garanticen la totalidad  de la asistencia y  curricula educativa,  con todos los esfuerzos que los docentes y las familias deben hacer para dar continuidad  escolar, cuando sabemos bien que no exigen dispositivos móviles o computadoras en los hogares como tampoco la conectividad suficiente. 


Y en la primera línea de fuego el personal de salud, quienes como pueden y con lo que tienen batallan contra el virus, junto al personal esencial, los supermercados, las farmacias, los policías y bomberos. 


Realmente los datos preocupan y debemos exigir a nuestros representantes que pongan en la mesa a todos los sectores juntos, para entre todos poder definir lo mejor para los fueguinos que en esta instancia tenemos que poder superar cualquier diferencia para laborar mancomunadamente, porque aquí hay personas, familias, amigos y nuestro futuro depende de la capacidad que los sectores dirigentes tengan para lo que hoy definan.


*La autora de la nota es secretaria del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR). 


 

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