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  • Opinión
  • Miercoles 24 de Noviembre, 2021

¿Cristina Fernández de Kirchner o Pioneras Fueguinas? La Casa de la Mujer en horas definitorias

La imposición unilateral del nombre "Presidenta Cristina Fernández de Kirchner" a la  Casa de la Mujer, no sólo representa la peor tradición de confundir al Estado con los asuntos particulares, sino que desconoce las funciones elementales que tienen el intendente Walter Vuoto y los concejales, siendo estos últimos quienes deben establecer la denominación de los espacios y edificios públicos, atendiendo la representatividad del conjunto de los vecinos y no de un grupo político en particular. 
 
Resulta de inusitada gravedad que haya habido también un apuro muy particular de parte de Vuoto por ratificar la denominación del espacio, que motivó -tras la expresión de descontento generalizado manifestado en distintos ámbitos-, a que los concejales Juan Manuel Romano, de FORJA; Mariana Oviedo y Ricardo Garramuño, ambos del Movimiento Popular Fueguino (MoPoF); y Javier Branca, del Partido Verde (PV); a presentar una iniciativa que respaldara lo demandado por los vecinos de Ushuaia que impulsaban el cambio de nombre para homenajear, efectivamente, a las mujeres pioneras de estas regiones australes. 
 
Más que curioso resulta que se haya acoplado a la iniciativa la edil mopofista Oviedo, que tras los avances de la denuncia en su contra por el presunto cobro de "retornos", habíase sumado al bloque del Frente de Todos (FdT), sumando una mano más al séquito con que cuenta el intendente Vuoto dentro del cuerpo deliberativo. ¿Se vendrá finalmente el despegue de Oviedo? ¿O es una muestra de independencia pour la gallerie? 
 
Si bien los límites borrosos entre el Estado y el gobernante de turno vienen desde la época colonial, cuando el patrimonialismo y el "se acata pero no se cumple" era los pilares que sostenían a la oligarquía peninsular española en América; distintos gobernantes cedieron a la tentación de hacer propios los recursos estatales. Juan Manuel de Rosas con su mazorca y su distintivo rojo punzó; hasta Juan Domingo Perón en los años 40 y 50 cuando la propaganda implicaba la adhesión de todo funcionario público a las veinte verdades peronistas o,de lo contrario, la prisión con torturas incluidas a cargo de la sección especial con picana eléctrica o el exilio; o la última dictadura cívico militar cuya bota azotó nuestros cuerpos y nuestras mentes entre 1976 y 1983 y la "gran" ocurrencia de estatizar las deudas privadas; esta práctica resulta (por suerte) cada menos menos tolerada por la ciudadanía.
 
La decisión política de Vuoto de imponer unilateralmente y desoyendo el reclamo de una porción importante de la población, refleja la falta de tacto de parte de quienes utilizan hasta límites insospechables la paciencia de los vecinos. 
 

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