¿Volver para ser mejores? Alberto Fernández ignora reclamo popular para que la clase política se baje los sueldos frente a la crisis por el Coronavirus

El presidente Alberto Fernández, pese al reclamo que esta vez se hizo sentir con cacerolazos en distintos puntos del país, no tiene previsto brindar un gesto de austeridad bajando los sueldos de funcionarios políticos. A contramano de lo que dictaron provincias gobernadas por la oposición como Mendoza y Jujuy (con los radicales Rodolfo Suárez y Gerardo Morales) pero también por el propio oficialismo como en Salta y San Juan (encabezadas por los peronistas Gustavo Sáenz y Sergio Uñac), el primer mandatario hace oídos sordos a una medida requerida por diversos sectores mientras trata de miserables a quienes despiden personal. 
 
“No se analizó este tema ni está en agenda”, replicó el portal Infobae que sostuvieron funcionarios del gabinete nacional. La presión social, que se empieza a sentir, ya no sólo en redes sociales sino con protestas en distintos barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ciudades del interior como Rosario o Córdoba, fue mejor captada, paradójicamente, por legisladores de Juntos por el Cambio, que ya están bregando porque haya una reducción salarial en los tres Poderes del Estado Nacional. No obstante, la ceguera en la que se encuentra inmerso Fernández sorprende a propios y extraños y sólo recoge adhesiones de parte de epígonos hundidos en el fanatismo más abyecto. 
 
En Mendoza y Jujuy, como se ha dicho, los respectivos mandatarios han decretado la baja salarial que los afecta a ellos mismos. Sin embargo, lo que a priori podría parecer una movida política de la oposición no es tal, dado que gobernadores como Uñac en San Juan o Sáenz en Salta, replicaron dicha decisión, dando por tierra cualquier margen especulativo que podía llegarse a plantear. En Tierra del Fuego, un sector de radicales denominados Cantera Popular presentó una iniciativa similar,  que fue tomada como propia por los legisladores y concejales del partido gobernante, FORJA, para la adquisición de equipamiento sanitario. En tanto, el intendente de Río Grande, el peronista Martín Pérez optó por dar un nuevo adicional a los trabajadores sanitarios. 
 
¿Cuál será la decisión que asuma el presidente? Aún no existen indicios que puedan facilitar la especulación. Lo único que puede decirse y con certeza es que la anomia institucional que atraviesa la Argentina vuelve a sentirse, esta vez de parte de un partido como el Justicialista que decían "volver para ser mejores": los ciudadanos aún esperamos que lo demuestren. La calificación de miserables contra ciertos empresarios no es más que la proyección de quienes no toman decisiones a la altura de los tiempos. 
 

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