Iniciaron los festejos del Año Nuevo chino

Millones de chinos, tanto en nuestro país como en las comunidades del extranjero, celebran este sábado con festejos y fuegos artificiales la llegada del Año del Gallo de Fuego, que según los astrólogos traerá cambios drásticos y confusión. Ciudades y pueblos de toda China, excepto aquellos que lo tienen prohibido debido a la contaminación, estuvieron anoche bombardeados por petardos y fuegos artificiales en sus calles, encendidos para ahuyentar malos espíritus y asegurarse de que el gallo canta el amanecer de un año próspero para los orientales. En Pekín, donde los artefactos pirotécnicos sonaron por toda la ciudad hasta altas horas de esta madrugada, la milenaria costumbre provocó que el primer día del año 4715 para el calendario chino esté envuelto en smog, esta vez causado por la pólvora y no por los automóviles, ya que las calles están inusualmente vacías de tráfico, consignó esta mañana la agencia de noticias EFE.
 
En Buenos Aires, los festejos oficiales se realizarán el fin de semana próximo en la plaza Parques Nacionales del barrio porteño de Belgrano. De todas formas, la comunidad taiwanesa dará hoy la bienvenida al nuevo año en el faoso Barrio chino de Belgrano, en Arribeños y Juramento, junto a las vías de Ferrocaril Mitre.
 
La fiesta, que ya se convirtió en una de las nuevas tradiciones porteñas, comenzará hoy allí con algunas exposiciones y danzas, mientras el sábado y domingo próximos tendrán lugar las celebraciones mayores organizadas por el Gobierno de la Ciudad, la Embajada China y la colectividad de esa nación asiática en Buenos Aires, en plaza Parques Nacionales, en avenida Figueroa Alcorta entre Sucre y Echeverría, donde habrá actividades de bailes y música, junto con el tradicional baile del dragón.
 
El horóscopo chino señala que este año está bajo la influencia del femenino "yin", es decir, que más que del gallo debería ser de la gallina, y los adivinos auguran que traerá prosperidad y riqueza al presidente chino, Xi Jinping, que es serpiente de agua, y no tanto para su homólogo en EEUU, Donald Trump, que es perro de fuego.
 
El presidente Xi subrayó que en estos 12 meses "el pueblo chino tiene sueños y un gran espíritu trabajador para realizarlos", en el discurso que el jueves pasado pronunció en el Gran Palacio del Pueblo para dar la bienvenida a las fiestas.
 
Muchos chinos se despertaron hoy temprano, tras una noche de grandes banquetes familiares, para intentar ser los primeros en hacer ofrendas a los dioses en los templos de todo el país.
 
En Pekín, el recinto religioso más concurrido esta mañana fue el Templo Lama, donde unas 80.000 personas hacían cola desde las seis para pedir riqueza y salud a las deidades budistas que adornan el santuario, de inspiración tibetana.
 
Cerca de allí, en el Templo de la Tierra, se organizó una ofrenda a imitación de las que los emperadores hicieron allí durante siglos con el comienzo del año: actores disfrazados de soldados de la dinastía Qing escoltaron a otro encarnado en emperador amarillo, que encendió incienso y se arrodilló en un gran altar de plegarias.
 
El Año Nuevo chino da comienzo a siete días de vacaciones, el llamado Festival de la Primavera, en el que los que viven lejos de su hogar, entre ellos millones de inmigrantes rurales y de estudiantes universitarios, disfrutan de días en familia.
 
Son los únicos días en los que la mayoría de las tiendas y restaurantes del país, donde los domingos son un día más, estarán cerrados, y las calles de metrópolis como Pekín presentan un aspecto vacío que no se conoce en el resto del año. Las celebraciones finalizan en 15 días con la llamada Fiesta de los Faroles.
 
Además de los banquetes, en los que el plato principal son los "jiaozi" (ravioles chinos), otro protagonista de la festividad son los "hongbao", sobres rojos con dinero -muchos de ellos digitales- que se entregan a familiares y amigos, incluso a los niños.
 
 

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